. Esta es la terrible faz del Jefe del Estado ucraniano tras el presunto intento de asesinato que sufrió poco antes de los comicios Presidenciales del pasado año. Un aparente envenenamiento con dioxina por el que se lanzaron acusaciones contra su predecesor en el cargo -Leonid Kuchma- y, cómo no, contra el líder de la Federación Rusa, Vladímir Putin, que apoyaba abiertamente al rival oficialista, Víktor Yanukovich. . Algunos jamás creímos semejante epopeya. . . Con todo, lo más grave en esta historia de terror pornopolítico prefabricado, es que jamás fue exhibida ni una sóla prueba irrefutable -ni la primera- del supuesto envenenamiento; ni tampoco se ordenaron tests de contraste en algún centro de investigación bioquímica neutral, bajo supervisión científica multinacional. Nada de nada. . No obstante, el rostro severamente desfigurado de quien había sido un referente masculino entre las féminas del Este de Europa, junto al peso de la maquinaria propagandística partidaria y el mutimillonario apoyo de Estados Unidos y la Unión Europea, lograron convencer a media Ucrania -y a medio planeta- de que el bien estaba en juego frente al mal; de que los valores del humanismo cristiano occidental, encarnados por Yuschenko y Bush, sostenían una batalla feroz contra la amenaza totalitaria proveniente de esa nueva Rusia que, en realidad, pretende recrear a la vieja y extinta URSS. . Y el mensaje caló. . Sin embargo, tras múltiples rumores, y cuando ya casi asumíamos que los hechos resultarían irremisiblemente escamoteados, resurge de las tinieblas el ex Fiscal General del Estado de Ucrania -Gennady Vasiliev- y deja caer una bomba del siguiente calibre [recogida hoy por buena parte de la prensa rusa]: . "Ni los expertos austriacos ni los nuestros hallaron confirmación de que en relación con Víktor Yuschenko se hubiera cometido un crimen relacionado con el intento de envenenamiento" ... . Asimismo, Vasilev destacó que "se había intentado ocultar cuidadosamente la intervención de los expertos estadounidenses durante el tratamiento de Yuschenko en Viena", y anunció que próximamente haría una comparecencia formal para hablar a fondo sobre esta cuestión. . Regresaré sobre el tema tras haber liquidado la serie todavía en curso, porque no son los valores de la democracia occidental frente al demonio rojo que mora en las profundidades del Kremlin lo que se dilucida, sino la verdad sobre una trama perfectamente urdida, de principio a fin. . Tengo mi teoría al respecto [ya lo creo!]. No obstante, a diferencia de la Sra. Politóvskaya, voy bastante servido de honestidad y bastante escaso de pruebas. De modo que aguardemos acontecimientos. . . NOTA ACLARATORIA [16 de Junio].- Dos bloggeros de mente despejada más allá de toda sospecha -Southmac y Cenicienta- parecen haber interpretado mi no explicitada teoría como si un servidor sugiriese veladamente que Víktor Yuschenko se había autoenvenenado de forma calculada. . Cuando el río suena, agua lleva -reza el cancionero popular-, por lo que habré de admitir que tal vez he sido ambiguo en exceso, y que al serlo autorizaba ésta y cualquier otra variante especulativa. Pido disculpas, pues, y declaro que ni en pleno coma etílico me atrevería a insinuar la hipótesis de una ingesta voluntaria de veneno por parte del líder ucraniano. . Como ni soy un fantasma de la blogosfera ni aspiro a semejante mención honorífica, dejaré a resguardo mi teoría personal en tanto no haya más elementos objetivos y demostrables que sustituyan a esos otros, circunstanciales, sobre los que mi fantasía ha estado trabajando. Por supuesto, la hipótesis base consiste en que de envenenamiento, ni flowers -con un pequeño matiz cautelar que dejo para el postre-, a pesar de las enormes plusvalías obtenidas de la gran farsa mediática. . Al igual que ZP logró impactar el ánimo de Naciones Unidas con su Alianza de las Civilizaciones gracias a los muertos del 11-M, Yuschenko afrontaba una severa derrota en los comicios del pasado diciembre hasta que sucedió lo que sucedió y una parte del electorado comenzó a ver un martir donde hasta entonces sólo había un líder [carismático] de la Oposición; tan cruelmente deformado y digno de lástima como súbitamente investido de esa dignidad que otorga el sacrificio. . Sólo una breve nota final: tal vez Yuschenko no sea sino un grandísmo farsante, que obtuvo provecho de una enfernedad degenerativa, convenientemente presentada como atentado. La ex Unión Soviética ha sido tradicionalmente pródiga en el alumbramiento de políticos retorcidos. Sin certificado médico sobre la mesa, pues, nada tiene de insensato teorizar en esta línea. . Sin embargo -y no pienso extenderme-, ese matiz al que aludía unos párrafos atrás pasa por no descartar el envenenamiento, si bien apuntando en otras direcciones -en plural-, distintas de Kuchma o de Putin, a la hora de nominar a sus autores intelectuales. |